BITZ-FEMALE.png

LESLIE.png
Independiente, Leslie no es del tipo de gente que espera de los demás una aprobación. Al contrario, ella es lo que quiere ser en todo momento.
En un mundo mediado por lo supuestamente moral, donde aún en el supuesto apogeo de la liberación femenina, a las mujeres se nos exige mantenernos dentro de los márgenes atávicos de lo aceptable, Leslie es más que un respiro de aire fresco, un shot de ron en el café. De nombre ambiguo y piernas largas, el sex appeal de la Chu va más allá de ser bonita -porque es preciosa. Radica en el dominio que tiene de sí misma, en su osadía para decir ciertas verdades, y en lo consciente que está del poder de su belleza.

Es imposible ser una mujer jóven y no ser sexualizada, y en lugar de luchar contra la corriente, Leslie se sienta con una cerveza en el tope de la cascada. Controla su narrativa, se asume como la protagonista de su película y te recuerda en un hashtag que somos meros espectadores y deberíamos estar agradecidos.

Leslie es así como lo ves, pero también es mucho más de lo que muestra. Poco o nada de maquillaje, tenis, shorts que harían toser de la ofensa a una abuelita, y un tank top que deja ver, no adivinar, el contorno de sus senos y obliga a los presentes a reconsiderar qué tan cómodos y transigentes somos realmente con el cuerpo femenino. “Yo tengo una especie de personaje que obviamente sale de mí porque tengo todo eso dentro. No es que soy así siempre. Pero quiero mostrar el lado gangster, ese lado más bad bitch. Ese alter ego salió hace par de años sin aviso y he seguido cultivando. Y si bien es una imagen honesta, pues soy así, también es un personaje curado, no accidental. Estoy consciente de lo que muestro y lo que no.” Dice Leslie, quien es estudiante de Comunicación Visual, y sabe de lo que habla.

Vivimos en un país en donde es más importante la apariencia que lo que de verdad importa, en donde tratar temas como el aborto, la homosexualidad o la marihuana quiebra la fibra ultra moralista de nuestra sociedad.

“Estoy segura de que las cosas van a cambiar, tienen que cambiar. Aquí la gente es demasiado lleva vida y habla demasiada eme. Nadie es neutral con nada, either you hate it or love it” dijo.

“Yo me burlo de todo, creo que ese es mi problema en verdad. Si algo me enoja o me pone mal a nivel emocional yo lo que hago es que me curo con esa vaina para no tener que llorar, ni coger pique”.

Ya lo comentaba Einstein en su momento, eso de que él nunca pensaba en el futuro porque este llegaba demasiado pronto. “Cada vez que vas a una entrevista de trabajo siempre preguntan, que dónde uno se ve dentro de unos años y yo siempre respondo lo mismo, o sea me gustaría visualizarme la semana que viene, pero no puedo, porque las cosas cambian demasiado y prefiero vivir pasito a pasito” comentó. Es importante visualizarse, pero no a todos les funciona llegar por el mismo camino.

“Soy hedonista, vivo el momento paso a paso, no vivo pensando en qué voy a estar haciendo mañana, es verdad que todos pensamos en el futuro, pero la mitad del tiempo trato de que eso no me afecte”.

"NO ES QUE SOY ASÍ SIEMPRE. PERO QUIERO MOSTRAR EL LADO GANGSTER, ESE LADO MÁS BAD BITCH. LESLIE"
 
Los hedonistas, viven para disfrutar de los placeres, intentando evitar el dolor. Ser hedonista pudiese ser lo mismo que intentar ser feliz cada instante y evitar las cosas que causen lo contrario, poner por encima al placer. También es verdad que están los que discrepan con este estilo y llaman egoístas a quienes deciden serlo.

Al final de cuentas cada quien busca su verdad: “La mayoría de gente que estudiaba conmigo en el colegio ya tiene casa, hijitos, perros y yo todavía no tengo nada de eso, porque hay cosas que no me interesan” explicó Leslie. Las prioridades no tienen porque ser las mismas y el hecho de tener otras cosas como metas no significa que seamos unos fracasados por no haber logrado eso que otros priorizan.

Nos siguen faltando referentes para normalizar los temas intocables, que la marihuana no sea algo relacionado a lo malo, que la sexualidad deje de ser tildada como una enfermedad y que las decisiones sobre nuestro cuerpo sean un derecho. Hacen falta más “perras” como Leslie Chu que nos enseñen lo que piensan sin querer encajar en nada, porque perra no tiene porqué ser sinónimo de mujer fácil (que tampoco hay nada malo en ello) sino de las que hacen lo que les da la gana y no se sientan a planear el futuro que otros le han mostrado.