Nashla Bogaert

 
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Actriz, productora, activista: mujer visionaria.

Con más de una década en el ojo público, Nashla Bogaert no deja de sorprender y reinventarse: la hemos visto crecer como profesional y ser humana desde la pantalla chica a las más grandes, tomando roles cada vez más complejos que prueban su capacidad interpretativa. En la intimidad de las tablas del teatro, y tomando decisiones como productora, abogando por el bienestar común desde la palestra pública, agraciando portadas con una belleza que irradia de su personalidad diáfana y abordable, y se manifiesta en el dominio sereno que tiene de sí misma. Arrojada y reflexiva con su oficio, el legado de Nashla arroja luz sobre la historia de la comunicación y las artes visuales dominicanas.

BITZ:¿Cómo lidias con la presión y las expectativas de estar en el ojo público? ¿Cómo defiendes y cultivas quien eres en medio de tanta opinión sobre tu persona?
Parto de mis prioridades y mis valores como ser humano, como mujer. Esos valores se externalizan con acciones y la gente los percibe en los proyectos que escojo. Tuve un momento en el que me transformé, y aunque pudo haber sido sutil para el ojo público, yo lo sentí profundamente. Hice el ejercicio de mirarme desde fuera mientras trabajaba en la tv y me dije: “No quiero convertirme en esta chica que busca complacer el gusto ajeno y adaptarse a sus parámetros e ideales. Quiero plantar bandera con mi propia esencia”. En ese momento me despojé de las prendas que no me interesaban, me despojé de los demonios sociales y comencé a coquetear con el ruido que generaba mi disidencia a las expectativas. Utilicé esa queja pública que decía que no estaba cumpliendo con el parámetro social establecido para hablar de la importancia de la seguridad propia y lo valioso que es ser dueña de mi misma, de la búsqueda de ese valor irrepetible que cada quien tiene. Fue muy importante hace unos años atrás y sigo defendiendo mi esencia en contra del esquema y del estereotipo, aceptando también que soy un ente cambiante y debo dejar espacio para la evolución personal. Eso significa también permitirme cambiar de opinión y de rumbo cuando es necesario.

BITZ:¿Qué crítica has recibido durante tu carrera que te haya hecho reevaluar y mejorar tu trabajo?
Te confieso que muchos críticos de cine tienen a veces una percepción cerrada de aquellos que venimos de la televisión. Hay prejuicios respecto a las capacidades que tenemos más allá de hacer tv, y se asume que el que viene de la tv no tiene talento ni capacidad para hacer algo diferente. Ya tengo más de 10 años trabajando en distintos roles y escenarios, y todavía se mide lo que hago en función de mis comienzos. Pero esas críticas se han vuelto un combustible para superarme. Subestímame y me harás crecer, porque me das fuerza para demostrar lo que no se aprecia, y en esa búsqueda he crecido mucho.

BITZ: Eres amada por el pueblo dominicano, pero, ¿es difícil querernos para atrás? Somos una sociedad difícil.
No. Entiendo que la mayoría de nuestros errores radican en la ignorancia y falta de oportunidades para tener mejores hábitos. A veces no es culpa de nosotros no saber, tenemos un pueblo desinformado y empobrecido que ha sabido levantarse a pesar de todas las limitantes. Cuando entendemos de dónde vienen nuestros fallos como sociedad, no queda más que sentir orgullo por lo lejos que hemos llegado a pesar de los obstáculos.

BITZ: ¿Han cambiado tus ideales o tu visión como mujer ahora que estás en estos roles ejecutivos, no solo interpretativos?
Antes no había tenido la prioridad de pensar en el negocio, de pensar en inversión. La carrera de productora me ha llevado casi de manera obligatoria a tocar esos temas que antes no me interesaban. Producir cine es una mezcla interesante y retadora porque une la creación artística con el negocio y la rentabilidad. Más que un cambio, es una ampliación de mi rango de visión, porque mi sensibilidad como mujer no ha cambiado, la he tenido antes y después de producir. Producir no ha tergiversado mis ideales. Es verdad que nos desarrollamos en un ambiente machista y para mí el machismo sutil es el más peligroso de todos - es el que se esconde entre líneas narrativas justamente donde no se puede señalar claramente con el dedo, pero sabes que está ahí. Tener más mujeres empoderadas en el negocio del cine está creando un quiebre: si te fijas, la mayoría de las nuevas historias del cine latinoamericano e ibérico están reforzando el rol imperante que tiene la mujer en la sociedad completa.

BITZ: En estos tiempos de conflictos sociales y políticos, ¿Qué podemos aprender de nuestros héroes y heroínas nacionales, como las Mirabal, por ejemplo?
Que pelear por tu país se puede hacer desde cualquier plataforma y cualquier escenario. Cuando encuentro heroínas como ellas trato de rastrear un poco su historia humana, para no idealizarlas. Eso me hace entender que todos nosotros somos héroes y heroínas en potencia. Porque esas mujeres fueron humanas y tuvieron sus errores y sensibilidades, y aun así hicieron un compromiso con nuestra patria. A veces no idealizar los héroes y tratar de entenderlos es muy importante, porque nos acerca a nuestro propio potencial como agentes de cambio.

BITZ: iensas en el impacto futuro de tu trabajo, ¿cómo tus nietos (o las próximas generaciones) verán tus trabajo?
Siempre hago una segunda lectura de todas mis decisiones porque trato de no ser egoísta en ese aspecto.Trabajo no solo para mi gratificación, también para mi herencia. Quiero ser esa persona que se siente en un futuro con sus nietos a hablarle de las experiencias que tuve y a donde me llevó mi trabajo. Mi ideal es poder decir que mi carrera fue movida por el amor y la curiosidad, y que ese sea mi gran orgullo, uno que pueda transmitir y contagiar: el de trabajar por lo que nos parece interesante y fructífero, por lo que nos mueve de verdad.

 
 
“Subestímame y me harás crecer... ”
 
 

BITZ: ienes una relación muy celebrada con otra figura pública. ¿Cómo evitan tú y David Maler que su privacidad sea erosionada por la exposición mediática?
Nosotros decidimos qué mostrar, y mostramos porque el amor es contagioso y creemos que compartir el amor estan valioso como sentirlo. Pero así como hacemos ciertos gestos públicos, nosotros nos cuidamos mucho. Nuestra intimidad no es tocada por nadie, sólo por nosotros. Lo que ves en las redes o la prensa ha sido aprobado por ambos, sabiendo que no nos va a afectar ni será utilizado en contra de nosotros.

BITZ: Has trabajado con mujeres fuertes y talentosas. Por ejemplo, acabas de cerrar la puesta en escena de la obra El Test, que fue dirigida por María Castillo. ¿Cómo te inspiran?
Me ha tocado trabajar codo a codo con mujeres de mucho mérito, de personalidad afincada en sus valores y que se esfuerzan en perfeccionar su arte: algunas ya consagradas, que son instituciones en su rubro, y otras iniciando sus carreras y descubriendo su potencial. Para mí no hay cosa más bella que un proyecto que me lleve a trabajar con mujeres talentosas, eso me madura, me hace crecer y es una parte del proceso creativo que me eleva. He sido muy privilegiada en ese aspecto.

BITZ: Interpretar personajes es vivir muchas vidas. ¿Cuáles de esas vidas te han marcado particularmente?
Los personajes que he hecho hasta ahora todos tienen algo único y todos me dejan una herencia emocional. Pero debo ser honesta, muchos de los personajes que he hecho en el cine local son ligeros y naturales, y se acercan mucho a mi esencia, por lo que no hay tanta tarea que hacer, solo respetar la interpretación y la dinámica con los demás actores. Sin embargo, hay algunos personajes que me han marcado profundamente. En Reinbou interpreto a Inma, quien me llevó a estudiar la historia dominicana para entender la raíz de su conflicto, de su nostalgia, pues era una mujer con una energía muy pesada, que había sufrido muchas cosas, cosas por las cuales yo no he pasado como mujer. Otro rol que me marcó, pues me puso en contacto con el dolor y la esperanza de tener un hijo con necesidades especiales, es el que interpreto en Lo que siento por ti, dirigida por Raúl Camilo, de la mano de la fundación Quiéreme como soy, que aún está en producción. Mi personaje en Trabajo Sucio también tuvo sus retos, pues aunque es una comedia y el personaje es divertido, interpreto a una mujer alcohólica, que es un estado difícil de emular, y doloroso, cuando piensas en la realidad de las personas que viven con alcoholismo.

BITZ: Como mujer profesional joven, ¿cómo defiendes tus ideas? ¿Te ha tocado hacer valer tu criterio, darte a respetar?
Creo que mis mejores herramientas para conquistar mis intereses y objetivos han sido la amabilidad, la ternura y la cortesía. Nunca he sido altanera ni agresiva; soy más suave en ese aspecto, no se me da ser una persona dura. Pero hay momentos, volviendo a ese machismo sutil del que te hablaba, en los que estoy reunida con un grupo de hombres, y digo una idea, que pasa por alto, inadvertida… seguimos hablando y el caballero de enfrente dice lo mismo que yo dije 5 minutos atrás y todos le hacen caso. Entonces, este ejemplo te lo digo para situarte en el contexto de que sí, es verdad, a veces subestiman tu capacidad, tu nivel creativo, tu importancia profesional. Pero, afortunadamente no ha sido la media para mí. Las veces que pasa, identifico ese prejuicio y lo pongo sobre la mesa, lo llamo por su nombre y no lo dejo 48 SEPTIEMBRE

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"No quiero convertirme en esta chica que busca complacer el gusto ajeno y adaptarse a sus parámetros e ideales."


BITZ: ¿Cómo te ves en futuro cercano? ¿En cuáles metas y proyectos estás trabajando?
Tengo sueños y aspiraciones, pero no he planeado nada de lo que ha pasado conmigo. Yo camino y cada paso me lleva a un lugar distinto y me lo gozo y disfruto porque no estoy pensando en el otro. De aquí a diciembre posiblemente el lanzamiento de Lo que siento por ti. También estoy trabajando en la edición de mi primer documental, dirigido por José María Cabral, titulado Mi isla de plástico. Este último surge de una preocupación muy personal que tenemos ambos, y quisimos abordarlo porque entendemos que falta mucha educación y conciencia con el tema.

BITZ: La realidad del cambio climático y la contaminación es ciertamente desgarradora. ¿Qué te llevó a trabajar el tema?
Fue abrumador ver la realidad tan de cerca. Es triste saber el daño que le hacemos al hogar común de todos nosotros, esta maravilla de creación que es nuestro planeta. Y puede parecer romántico cuando lo digo, pero debemos quitarle el velo de ingenuidad a la verdad: cuando decimos que es nuestro planeta, no significa que es nuestro para explotarlo y destruirlo, significa que es nuestra responsabilidad cuidarlo. No hay cosa más difícil para un ser humano que cambiar un hábito, pero debemos dejar a un lado el egoísmo y la comodidad, y asumir responsabilidades. Si no cambiamos ahora, pronto las próximas generaciones no solo no podrán disfrutar de la belleza de nuestro ecosistema, también verán afectada gravemente su calidad de vida. Entiendo que nos aquejan dos grandes males: la ignorancia y la indiferencia. Si puedo combatir la ignorancia lo voy a hacer. Pero la indiferencia es la más peligrosa, cuando sabes lo que tienes que hacer y no lo haces. Pero si con mi trabajo puedo combatir la ignorancia y exponer lo que pasa con la contaminación en nuestra isla, entonces asumo esa responsabilidad

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